Entrevista a Pilar López Ávila

Pilar López Ávila es autora  de cuentos y todo un referente en la literatura infantil. Es profesora de Secundaria

y ha recibido varios premios en certámenes de cuentos infantiles. También ha escrito textos poéticos y colabora en diversas publicaciones periódicas. Reside en Extremadura.

Entre sus publicaciones más destacadas, se encuentra la colección

“Las divertidas aventuras de las letras”, de la cual ella misma destaca: “son las protagonistas para aprender a leer y escribir jugando”.

Hoy ha querido participar en nuestro blog, hablando de lo que supone la lectura en los niños:

 ¿Qué aporta un libro en el desarrollo de un niño?

Depende de la etapa de crecimiento.

Cuando el niño es bebé y los adultos le leen libros, aprende a distinguir sonidos, colores, formas, siluetas…

Cuando el niño puede leer solo, la lectura refuerza el aprendizaje del lenguaje hablado y escrito.

Pero no sólo desde el punto de vista cognitivo los libros son buenos, también lo son desde el punto de vista del desarrollo personal de los niños.

Formarse en valores, descubrir otras realidades, desarrollar el
pensamiento crítico… es también fundamental para ser personas.

 Leyendo un libro, ¿se afianza el aprendizaje del niño?

Cuando el niño ya puede leer de manera independiente, sin la ayuda de los adultos,

la lectura afianza el conocimiento de la gramática y ortografía de la lengua, y desarrolla la expresión oral.

Amplía el vocabulario y mejora la comprensión de texts escritos.


¿De donde surgió el interés por contribuir a la enseñanza de los pequeños a través de la lectura?

Soy profesora de secundaria, pero creo que es en los primeros niveles de enseñanza cuando el niño debe aprender a leer de manera correcta y fluida.

Por eso es importante reforzar la lectura en estos momentos, para que cundo empiecen los estudios

obligatorios de secundaria el niño no tenga ningún problema con ella.

Por otro lado, leer es divertido. Se puede salir con los amigos, practicar un deporte, ver la televisión o jugar con un dispositivo electrónico.

Todo eso es divertido. Leer un libro también lo es y no es incompatible con la rutina diaria de actividades de un niño.

 

 ¿Qué le inspiró las distintas personalidades de las letras?

La primera letra que escribí fue la “ñ”, que pierde su “moño” y se convierte en una “n”, de manera que ya no puede decir las palabras que llevan “ñ”.

Al personalizar la letra y resultar tan divertida, se me ocurrió que también las demás podían vivir

sus propias aventuras caracterizándolas con roles propios de las personas. Y así surgió la A aventurera, la C cuentacuentos o la R rockera.

 ¿A qué edad es recomendable que los niños empiecen a leer?

No soy experta en estas cuestiones, pero según algunos estudios actuales la edad recomendada es a partir de los seis años,

pues han adquirido ya una madurez que les permite llevar a cabo un aprendizaje más efectivo de la lectura y escritura.

Sin embargo, también he leído que otros expertos no ven mal que los niños aprendan a leer y escribir a partir de los cuatro años, pero siempre de una manera lúdica y sin presiones.

 ¿Qué rutina sería favorable seguir para empezar a leer a un niño?

Los libros han de estar presentes en todas las etapas del crecimiento del niño. Desde que es un bebé y hasta que pueda leer por sí mismo,

los padres deberían introducir la lectura en los juegos del niño. No hay nada más bonito que leerle un cuento a un niño antes de dormirse. Poco a poco, con constancia, esto se convertirá en un hábito.

¿Cree que ahora se lee más o menos que antes?

Creo que los niños leen mucho, ya que en la mayoría de los colegios se realizan durante el curso muchas actividades relacionadas con el fomento de la lectura.

Sin embargo, creo que a partir de la adolescencia se lee menos, y puede ser porque hay un abanico

más amplio para la diversión (televisión, cine, móvil, ordenador, tableta…).

Esto hace que cada vez se dedique menos tiempo a la lectura porque, además, supone mayor esfuerzo y concentración.

Es preocupante el hecho de que cada vez niños más pequeños accedan a los dispositivos electrónicos con la consecuencia del abandono temprano de la lectura.

Quién lee de niño, ¿lee de mayor?

Sin duda.

Habrá épocas en las que se deje de lado la lectura por muchas causas, bien sea por las exigencias académicas

o porque hay un acceso a la diversión y al placer de forma instantánea gracias a otros medios.

Sin embargo, el poso dejado por el hábito lector durante los primeros años de vida de un niño, aflora nuevamente a lo largo de la vida.

Somos lo que vivimos y lo que leemos.

 

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